Keka Palacio

Consejo Directivo – Gerente
Babel Group

La naturaleza es perfecta. La naturaleza nos da lecciones. La naturaleza nos permite ejemplificar el comportamiento humano mejor de lo que lo podría llegar a hacer el más experto antropólogo o científico estudioso de nuestras acciones. Preguntas como ¿Cómo es el ciclo de vida de una planta?, ¿Cómo se reproduce algún tipo de reptil?, ¿Cómo conquistan las aves de Asia? , ¿Cómo marcan su camino ciertos animales del mar?, podrían servir como puntos de partida para hacer enciclopedias enteras o ser inicio de grandes debates o documentales que nos sirvan como lección o, a través de metáforas, permitan comprender a los humanos.

Pero para reflexionar acerca del mundo de los negocios que se mueven en torno a la comunicación y el marketing, hoy solo bastaría con referirse a las cualidades de dos animales: El ELEFANTE Y LA LIEBRE.

En Ukumarí, aquel parque natural temático ubicado en Risaralda, algunos visitantes pueden quedarse observando por horas la dinámica del movimiento y del comportamiento de los hermosos 3 elefantes que habitan allí: “Pirinolo”, “Magui” y “ Kim”. Estos enormes mamíferos, cuya característica principal –además del gran tamaño– está en su larga trompa y sus enormes orejas, no se asemejarían por ningún motivo al humano. Sin embargo, cuando se hace una observación más profunda, dicen los estudiosos, se empiezan a ver las similitudes. Se organizan en manadas de unos 20 miembros, que caminan lentamente, teniendo en cuenta que miden casi 4 metros y pueden llegar a pesar más de 6.000 kilos. Los elefantes pasan una importante cantidad de tiempo resolviendo problemas, analizando sus pasos y logrando cambiar su comportamiento radicalmente para lidiar con nuevos desafíos. Esto último se convierte en una maravillosa cualidad y una gran característica por representar un nivel de inteligencia bastante complejo. Allí, es cuando se produce el efecto de espejo y se puede hacer una comparación con el mundo de la comunicación. Ver a los elefantes es transportarse para ver a aquellos equipos conformados por varios creativos y estrategas de agencias y publicistas que toman su tiempo para hacer análisis, pensar, repensar, consultar y cambiar o replantear el rumbo de una estrategia, gracias a su inteligencia compleja y capacidad de análisis y autocrítica. Y esto está bien. Como dice el dicho, Lentos pero seguros.
De otra parte está la liebre. Contrasta ella por sus patas que se consolidan como los elementos más importantes de su anatomía, porque estamos ante extremidades que permiten a este animal dar ágiles galopes de un lado a otro tanto para encontrar su comida como para escapar de todos los peligros que la acechan a una velocidad que puede alcanzar hasta 70 km/h. Pero no es solo la agilidad. Además de las patas, la liebre se caracteriza por tener unas orejas largas y grandes y, sobre todo, un oído hiper desarrollado que le permite detectar cualquier tipo de señal que encienda su actividad. Asi son los comunicadores y periodistas. Ágiles, dinámicos, capaces de escuchar la más mínima señal de alerta para emprender un recorrido en la comunicación de un mensaje.
En las agencias, se necesitan elefantes y liebres. Seres capaces de complementarse y trabajar juntos. Los que escuchan y detectan esas pequeñas señales gracias a saber hacer buenas preguntas, saber conectar la información que reciben de distinta fuentes y ser ágiles en el actuar. Más “Pirinolos”, “Maguis” y “ Kims”., que sepan analizar situaciones para resolver desafíos, aun si esto implica cambiar radicalmente el comportamiento o estrategia de una marca. Ambos complementando sus destrezas analizando, actuando y generando importantes resultados para las empresas y marcas de manera eficiente, sin que esto implique para ninguno de los dos casos, tener que volverse ratones de biblioteca.
….¿Alguien dijo ratón? Bueno, de ese animal podremos hablar después.